De tiendas, estaba “La Barata” del chino Ángel. En el Camarón vivía mi tío Manuel Cerecedo. En el poste nos poníamos a jugar al burro cansado.
Vivía Manuel Cuan, el papá de Ángel Cuan y Juan Puon “El Chinito”, donde está la tortillería.
También estaba la tiendita de don Simón, estaba por la iglesia.
Yo me acuerdo que cuando iba a cumplir los 17 años me casé, con Cecilia Del Ángel, que era originaria de la Retama, tenia 14 años en ese tiempo, y su hermana se llamaba Hermelinda Del Ángel.
En el sorteo de conscriptos de Monterrey, me tocó bola blanca, y me fui a Monterrey.
Y fui Sargento Segundo y me dieron orden que fuera a Puebla al examen.
Me hice Sargento Primero, que es bien difícil, porque de ciento y pico, solo hay un sargento primero.
De mi matrimonio con Cecilia Del Ángel (+), nacieron los siguientes hijos:
José Manuel Cerecedo Del Ángel.
Santa
Carlos
María Victoria (+) ayer la sepultamos. 3/junio/2008
Josefina
Lidia
Mi casita la hice con lodo amarillo, con zácate, revocado con cemento, luego la tumbé y la hice después de madera. Teníamos como 40 botes jaiberos, se sacaban como cinco toneladas de pescado, de la lisa. También me gustó el comercio, iba a la Rivera.
Mi segunda esposa, se llamaba Inés Careta Díaz (+).
También es mi hija la maestra Laura Inés, que trabaja en la escuela primaria Manuel Azueta., y la profesora Alicia, también es mi hija. ¡Tengo en total 14 hijos!
Nos despedimos de don Nicasio Cerecedo Ortiz, agradeciendo sus atenciones, y ya para retirarnos de su hogar, nos manifiesta: si cuando terminen ese libro, yo ya no estoy, ahí le dan un ejemplar, a uno de mis hijos. Para que sepan, lo que yo les platique; que lo que yo he vivido, lo vean escrito en un libro.
-¡Oiga! Don Nicasio Cerecedo, no diga eso, nos vamos a apurar a hacer el libro, y además, usted, pues, Dios lo ha de conservar con bien mucho mas tiempo.
-Pues que mas quisiera yo, pero en eso quedamos; que nadie tenemos la vida asegurada.
Nos retiramos, mi esposo y yo, sintiendo la presión del tiempo encima, Don Nicasio, tiene cuadernos, donde apunta dichos, y todo lo que le parece interesante del pueblo, como leyendas, y sucesos sobrenaturales, verídicos, por años lo ha hecho. No queremos fallarle, ahí si que no queda más que pedir la ayuda de Dios.
Brilla una estrella ahogada en el frasco de la memoria
-
Las sílabas son peces de tinta
que nadan hacia el jardín de ecos,
donde yacen los sustantivos rotos.
Brilla una estrella ahogada en el fr...
Hace 22 horas

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