¿Quieren que les cuente otra?
Cerca de Tamiahua, pedimos permiso en un potrero. Les dijimos, somos pescadores de Pueblo Viejo, y les dijimos de quien y quien éramos familiares de familias de Pueblo Viejo, ¡y si!, porque ya salimos casi, casi ¡parientes!
Y el mismo dueño del potrero, desatoró la alambrada de púas, para que pasara la camioneta donde íbamos. Eran puros zacatales, y nos pusimos debajo de un higuerón grande, estábamos ahí en la noche, cuando nos pusimos a calentar la cena. Éramos como 7 u 8 gentes, de los que recuerdo eran Panchito Careta “el Pollo”, el marido de la Raspa, Alberto Cerecedo y otros.
Y como a las 9 de la noche, calentando las tortillas, las cuales asoleamos antes, para que aguante la tortilla días, oímos quejidos, como tres quejidos, y Pancho “el Pollo”, que estaba acomodando las tortillas dijo, yo me voy para adentro.
El “Fofoy”, Tacho mi cuñado, hermano de Cecilia Del Ángel, también se quitó de ahí.
Y yo por más valiente me quede allí, y yo en realidad, nunca tuve miedo, de rato, escuche otro quejido. Y yo creía, que era algo que nos querían espantar.
Al otro día, todos dijeron…. ¡vámonos, vámonos! Y el señor, dueño del potrero, nos pregunto porque la prisa, y le contamos todo.
Y dijo, con razón, como se les ocurrió ahí, y debajo de ese higuerón, si ahí colgaron a más de 30 gentes, por eso se oyen ahí quejidos.
Ese potrero, esta de San Luciano, adelante. Supe que muchos enterraban el dinero.
Brilla una estrella ahogada en el frasco de la memoria
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Las sílabas son peces de tinta
que nadan hacia el jardín de ecos,
donde yacen los sustantivos rotos.
Brilla una estrella ahogada en el fr...
Hace 22 horas

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