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lunes, 27 de julio de 2009

Doña Bertha Salazar Cruz ( c )

Recuerdo que cuando yo estaba chiquilla, nos platicaba mi mamá, que mi tío Gabriel Cruz, que era pescador, entonces pues, seria por el tiempo de invierno, que contaban que había una Llorona, y una Llorona.
Mi tío iba a esperar a mi abuelo Gabriel Cruz Ricardo, pero había 2 perros en la casa, uno se llamaba “Girabras” y el otro “Azabache” y ya, pues vio mi mamá que era tarde, y le dijo a mi tío ¡vete! Vete a esperar a mi papá. Entonces el busco a los perros, cuando iba atravesando la plaza, para ir a la Cooperativa de Pescadores, cuando empezó a escuchar a “La llorona”, que gritaba ¡ay mis hijos! ¡Mis hijos! Y mi tío que se espanta y que van los perros, y que van agarrando a la “Llorona” y contaba mi tío que la señora le gritaba ¡muchacho! ¡Muchacho! ¡Ven a quitarme estos perros! Y nada, ya mi tío le hablo a los perros, y le dijo la señora, mira te voy a dar tanto de dinero, pero no quiero que vayas a decir que yo soy “La Llorona”. Es que yo ando espiando a mi marido porque me engaña con una mujer, y quiero saber quien es. Si no que cuando ya fué con mi abuelita, le dijo a él, oiga papá ya agarré a La Llorona, pero no supe quien era La Llorona.
Yo los pocos años que vivía ahí en Pueblo Viejo, viví muy feliz, que con carencias y todo, uno de chamaco no sabe de esas cosas.

domingo, 26 de julio de 2009

Doña Bertha Salazar Cruz ( b )


Y de cuando el ciclón, estuvimos viviendo en los corredores exteriores de la escuela primaria “Expropiación Petrolera”, porque el agua llegó hasta la mitad de nuestra casa, cuando el ciclón Hilda.
Lo curioso es que mi madre estaba enferma, bien se ve como Dios en todo obra, porque esa vez empezaron a volar las laminas de la casa, y mi madre, pues estaba enferma y estaba acostada, y mi papá en una puerta y yo en otra puerta agarrando las aldabas, para que no se abriera la casa, y nadamás donde estaba la cama de mi madre, ahí no se volaron las laminas. Fue lo curioso digo yo, ¡Bendito sea Dios! Y eso a mi se me quedó muy grabado. Yo era entonces una chamaca, tendría yo como 11 o 12 años de edad.
Al lado de nosotros, vivía don Domingo Ramos, y luego enfrente, vivía su hermano, el señor don Ramón Ramos, y pues de este lado, pues vivían, (en la esquina) Joaquina y Pablo Ramírez, el del puesto “El Recreo” y ese puesto estaba en la plaza, y su casa la tenia al fondo del solar. Ellos eran dueños del puesto. Ahora ese puesto se llama “El Chubasco”.