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lunes, 10 de agosto de 2009

Familia Arzate Guzman ( 3 ) Dios no quiere que te pierdas,sino tengas Vida Eterna

Cuando yo era muy jovencita, hacían bailes en la plaza, alrededor del kiosco se improvisaba la pista de baile, y la orquesta se ubicaba dentro del kiosco, y yo asistía a esos bailes con mis amigas; eran en fiestas patrias, y hubo un tiempo en que en sábado los hacían.
Venían las orquestas “Los Gatos Negros”, la “Tampico”.
También existía el paseo a la Fuente, y el paseo a las hamacas, que era un lugar ubicado en la parte baja de la Fuente, donde una señora rentaba las hamacas.
Paseábamos también al Retiro de Lourdes, a ver a sus capillitas, que construyó don Enrique U. Fernández en el patio de su casa, y en esos terrenos, algunas personas hacían sus fiestas de bodas.
Lo que recuerdo mucho, es que íbamos con mi papá a la orilla de la laguna por el lugar que le decíamos el presidio; vivía por esa calle mi tío Julio Guzmán Villanueva, hermano de mi papá, mi tío Julio casado con mi tía Camila Cárdenas, y ahí en las orillas de la laguna de Pueblo Viejo, nos metíamos a sus aguas, y mis hermanos aprendieron a nadar, regresábamos a mediodía a casa a comer, en compañía de mi papá.
Recuerdo mucho las fiestas del 15 de septiembre, eran fiestas de la escuela propiamente dicha, y eran en la noche, presentaban bailables en la noche, y era muchísima gente la que se reunía ahí, y después era el “Grito de Independencia” en la Presidencia Municipal y luego el baile en la plaza.
Y no se diga los juegos de basketbol por las noches, en la secundaria nocturna, ahí participaron como jugadores mis tres hermanos, Antonio, Alfonso y Ramón Guzmán Rodríguez. En ese tiempo eran pocos carros los que había, y en el sitio de ruta al Humo, también eran escasos.
En las noches, también jugábamos a las escondidas con los vecinos, con unos hermanos, eran Soledad, y su hermano, que le decían “El Chino”, y con todos los Rodríguez Novella, Cesar, Julio, María Concepción, a quien llamábamos Mary, y con Sica.
Se podía andar en bicicleta, mis hermanos tenían; yo deseaba una bicicleta de mujer.
Recuerdo de mi niñez, que cuando nos fuimos como damnificados mi familia y yo a la iglesia, que varias personas, que también estaban como damnificados, comentaban que en el solar de nosotros, (que se encuentra a lado de la iglesia) se veían unas bolas de lumbre, y comentaban que eso significada que en nuestro solar había dinero.
Recuerdo muy vagamente, que cuando era muy pequeña, mi madre me contó que la imagen de la Virgen llegó a la playa, flotando en una caja de madera.
Mi abuela materna, María de los Ángeles Navarro Pino, pero que era conocida por los pobladores como María Navarro, ella era la que en muchas ocasiones, rezaba el novenario de difuntos, y lo sé, porque casi siempre la acompañábamos mis hermanos y yo.
Recuerdo en una ocasión que llevaron a retocar la imagen de la Virgen, y el día que la trajeron, mi abuelita nos llevó a esa bienvenida y peregrinación.

lunes, 3 de agosto de 2009

Don Nicasio Cerecedo Ortiz ( 3 )

Luego me pasó esto… andaba a media noche, pescando, tenía puesto el hilo, me acompañaba este muchacho, Candelario Escalante Molar, le decían “La Matita”, y luego, cuando estábamos pescando, estaba acostado por popa y el por proa, y de repente dijo… ¡mira! ¡Mira!
Le pregunté… ¿Qué pasó?, me dijo: cayó una bola de lumbre al agua, y de rato dijo Candelario, vámonos, tengo escalofríos, y a los 4 o 5 días, murió. Y esas bolas de lumbre, contaban, que caían mucho ahí.
Esa vez, yo no la vi, es que dicen que así como caían, brincaban sobre el agua, y se desaparecían.
En una ocasión, andábamos pescando, Domingo Reyes, el marido de Antonia, a él lo conocemos como “Cotorrula”, también andaba trabajando Domingo Maya, hermano de Alberto Maya, el que lo crió doña Paula Alamilla, y estábamos en la orilla, ya habíamos lonchado, solo que estábamos reposando, para luego seguir pescando, cuando dijo….
¡Mira! ¡Mira! Que dijo que la lumbre que caía y que saltaba, y que se viene
el a la tierra. Y se vio malo como por 15 días, y tuvieron que ramearlo, y con huevo, y de espanto. Se salvo, y ahora el cura torceduras.